martes, 2 de septiembre de 2008

Cerrar el círculo

No señor. Podrá parecer fácil pero no lo es. Completar el proceso de comunicación no es tarea al alcance de cualquiera. ¡Qué más quisiéramos muchos! Y a la vista está. Uno se dispone a escribir de forma más o menos periódica sin ninguna certeza de que nadie sea consciente de ello, sin muchas esperanzas depositadas en la propia capacidad de convocatoria, hasta que un amigo te dice: “Lo he visto y, por cierto, tal o cual cosa”. Justo entonces percibes un aliento que te empuja a volver a tomar el teclado y añadir otro comentario. Posiblemente sea fruto del cultivo del propio ego. O no.
Posiblemente sea entonces, o justo antes, o tal vez momentos después, cuando uno puede tomar conciencia de lo que significa para un creador de mensajes (en cualquiera de los ámbitos implicados en ello) poder constatar que el que ha salido de su mano -iba a decir de su pluma, pero me ha parecido excesivamente cursi- ha llegado a quien estaba dirigido. Ha completado el círculo previsto para él. No se trata de creatividad. No es solamente una buena gestión de los canales a través de los que distribuirlo. No es una cuestión de más o menos recuerdo. Ni tan siquiera de relevancia generada para el producto, servicio o lo que sea. Tiene un punto de magia. De descontrol. Tiene todo el atractivo de lo que no está en toda su dimensión en nuestras manos. De lo que, además de depender de nuestro buen hacer, está en función de un buen aceptar por parte de un tercero. A ver si va a ser verdad que esto es un oficio y que en él no todo es ni puede ser ciencia.

1 comentario:

Antonio Monerris dijo...

Bienvenido seas a esta pasión. Que lo es. El blog es a veces una carga, otras una devoción, las más de las veces un empeño. Espero que disfrutes de este proyecto. Tendrá sus altibajos. Y descubrirás sus cuitas y sus trucos.
Formar parte de un desconocido ejercito de escribidores que dejaran un inestimable legado de las más extraños cuestiones seríaa valioso por si mismo. Se escribe por el placer de escribir. Se escribe inconsciente de que sorprendentemente la gente lee, aunque no siempre leen lo que crees que harán. Se escribe en silencio y de repente alguien responde. Se escribe mordiéndose los puños cuando en el orbe Blogger la gente se asoma a insensateces. Se escribe sin ser conscientes que ni siquiera somos dueños de nuestras palabras y que no sabremos el efecto que tendrán. Pero parafraseando a la película hay que gritarse “escribid malditos”. Escribe aunque no sepas acerca de qué y no te atrevas a saber por qué. No duele.
(by the way ya te tnego fichado Canal)