En efecto, adiós. Se acabó. Puede que alguien piense que se trata de otro más de los capítulos de final de etapa: apocalípticos contra integrados, verticales contra laterales, críticos contra conformistas… Puede. E incluso puede que alguien piense que se trata de una reflexión obsoleta. Puede. No obstante creo que, aunque sea por el mero hecho de reflexionar, bueno será tenerlo en cuenta.
Ya hace mucho tiempo –años– que estamos todos (unos antes que otros) a vueltas con los famosos 360º: comunicación integral, cúmulo de modalidades, comoquiera que queramos llamarlo. Hay quien incluso tilda a la cosa de intento de re-crear la historia de la publicidad. Nada más lejos de mi reflexión.
De lo que se trata es de romper de nuevo. La visión 360º fue en su momento una presunta evolución, aunque fundamentada en una concepción obsoleta a estas alturas de la película. Una forma de contemplar la comunicación que se tomaba a sí misma como referente: 360º = todas las modalidades de comunicación a disposición del presunto cliente/anunciante. Nosotros, nuestros mensajes y nuestros medios siempre en el centro. Y esto es precisamente lo que tiene que cambiar. Hay que cambiar el punto de vista, y éste se tiene que dirigir, cómo no, al consumidor.
Un público que no se plantea si puede acceder a un medio o a otro, aino que se preocupa de poder acceder siempre a lo que estos medios le proporcionan. Ni quiere ver la TV, ni le preocupa poder comprar la prensa, porque sabe que de una forma u otra el nuevo escenario le permite acceder siempre a todo ello. ¿Para qué va a esperar a la nueva edición del periódico o a la nueva emisión del informativo? ¿Para qué se va a plantear si después va a poder echar una ojeada a una revista, va a ir en metro o va a pasear frente a un cartel? El nuevo paradigma no es dónde contactar, sino cuándo. Porque lo que la nueva situación propicia es una fórmula continua.
No estamos ante una situación determinada por la cobertura potencial (siempre vinculada al espacio), sino ante una situación determinada por la disponibilidad constante (vinculada al tiempo). Han caído las barreras. Lo mismo nos da estar en casa que en el AVE. Lo mismo en Barcelona, que en Cuenca. Lo que cambia es la concepción.
De la Comunicación 360º al Always On Communication. Ese es el cambio.
jueves, 5 de marzo de 2009
martes, 24 de febrero de 2009
Felicidades
Ya hace años que sostengo la tesis de que somos lo que parecemos. Tal es mi creencia en lo mucho que influye lo que de nosotros se desprende (casi) a simple vista, y no quiero dejar pasar la ocasión para dejar bien claro que soy su amigo. Aunque tendré que esforzarme en decirlo rapidito para que la fecha coincida.
Hoy, veinticuatro de febrero, es el cumpleaños de un amigo mío. Posiblemente el mejor. No el más antiguo. Ése que siempre estuvo ahí. El que –ya hace mucho tiempo– compartió conmigo todo lo compartible y parte de lo que no lo era. Imprudencias de juventud. Y es un cumpleaños especial. Por aquello de las cifras redondas. Cincuenta.
Ahora que hace tantos años que ahí estamos, ahora que se me antoja una buena ocasión para hablar de él, me veo con los papeles cambiados: siempre había sido él el escritor, el poeta, el relator. Quien las enamoraba a golpe de verso y a fuerza de ripio. La intención no iba mucho más allá, pero era mucho el sentimiento que ponía.
Creo que ahora escribe mucho menos. Pragmatismo obliga.
A lo largo de todo este tiempo, como es natural, ha habido de todo. Ha habido más y ha habido menos, pero siempre ha habido. Porque ello es así. Porque la amistad es como la cosa de ir en bici: nunca se olvida.
Y así va a ser. Porque queremos que así sea. Porque apetece que tarde en llegar el final. Porque nos da la gana. Y porque, como decía Nestlé con las Cajas Rojas, hoy es hoy. Por el camino han quedado algunas personas muy entrañables para ambos y, sobre todo, mucha inocencia. Dicen que eso es hacerse adulto.
Se llama Jordi, y es mi amigo.
Hoy, veinticuatro de febrero, es el cumpleaños de un amigo mío. Posiblemente el mejor. No el más antiguo. Ése que siempre estuvo ahí. El que –ya hace mucho tiempo– compartió conmigo todo lo compartible y parte de lo que no lo era. Imprudencias de juventud. Y es un cumpleaños especial. Por aquello de las cifras redondas. Cincuenta.
Ahora que hace tantos años que ahí estamos, ahora que se me antoja una buena ocasión para hablar de él, me veo con los papeles cambiados: siempre había sido él el escritor, el poeta, el relator. Quien las enamoraba a golpe de verso y a fuerza de ripio. La intención no iba mucho más allá, pero era mucho el sentimiento que ponía.
Creo que ahora escribe mucho menos. Pragmatismo obliga.
A lo largo de todo este tiempo, como es natural, ha habido de todo. Ha habido más y ha habido menos, pero siempre ha habido. Porque ello es así. Porque la amistad es como la cosa de ir en bici: nunca se olvida.
Y así va a ser. Porque queremos que así sea. Porque apetece que tarde en llegar el final. Porque nos da la gana. Y porque, como decía Nestlé con las Cajas Rojas, hoy es hoy. Por el camino han quedado algunas personas muy entrañables para ambos y, sobre todo, mucha inocencia. Dicen que eso es hacerse adulto.
Se llama Jordi, y es mi amigo.
jueves, 12 de febrero de 2009
¿Crisis? ¡Crisis!
Más de un mes sin un solo post que llevarme a la pantalla. Mucho tiempo. Excesivo. En todo este período han pasado muchas cosas y una sola a la vez. Por partes.
en más de un mes he podido constatar una vez más que uno de los grandes alicientes de esta profesión es la posibilidad que ofrece de reflexionar acerca de campos muy diversos, acerca de sectores tremndamente dispares: desde la estrategia de actuación en el ámbito de los productos líquidos, hasta la estrategia de comunicación de facilities que dan servicio a grandes capitales. Desde corporaciones de inversión hasta empresas de venture capital con enfoques mucho más próximos al capitalismo social. Pasando por instituciones públicas interesadas en salvaguardar nuestra seguridad o empress de comercializaión de productos perecederos. Todos interesados en distintos aspectos que, como los mandamientos recibidos por Moisés, son resumibles en uno: cómo actuar en tiempos de crisis. Cómo afrontar su presencia pública en un momento en el que los recursos son más limitados que nunca.
Esta misma mañana he tenido la ocasión de participar en una (interesante) mesa redonda en la que se debatía algo parecido bajo el título de "Comunicación en tiempos de crisis". Qué hacer para obtener lo mejor en estos tiempos que corren.
En primer lugar, hacer algo en lo que creo a pies juntillas: ocuparnos de las necesidades del consumidor. Ahora más que nunca necesita que seamos claros, directos, sinceros, honestos. Ahora más que nunca necesita que queramos aportarle soluciones, simplemente porque el ambiente no le permite estar para pamplinas. Hay que ser client-centrics. Él, y no nosotros, es el protagonista. Y a él hemos de dirigirnos. ¿Cómo? Muy fácil: a partir del mejor conocimiento. Es momento de invertir en saber (cómo es el cliente, cómo son sus necesidades, cuáles son sus hábitos...) por una vez nustro ombligo no existe. Somos simplemente sirvientes, que significa gentes que están al servicio de.
Me gustaría pensar que la crisis puede -incluso- llegar a ser útil (que sería jodida ya lo sabíamos todos). Útil para llevarnos a la reflexión, a un reposicionamiento de nuestro servicio y de nuestra labor y al convencimiento que las intuiciones son buenas, junto con las corazonadas, si van acompañadas de alguna fuente de conocimiento. Lo que posiblemente sea una buena fórmula para la generación de confianza y, con ella, de seguridad.
Gracias por la invitación a la mesa, Humberto.
en más de un mes he podido constatar una vez más que uno de los grandes alicientes de esta profesión es la posibilidad que ofrece de reflexionar acerca de campos muy diversos, acerca de sectores tremndamente dispares: desde la estrategia de actuación en el ámbito de los productos líquidos, hasta la estrategia de comunicación de facilities que dan servicio a grandes capitales. Desde corporaciones de inversión hasta empresas de venture capital con enfoques mucho más próximos al capitalismo social. Pasando por instituciones públicas interesadas en salvaguardar nuestra seguridad o empress de comercializaión de productos perecederos. Todos interesados en distintos aspectos que, como los mandamientos recibidos por Moisés, son resumibles en uno: cómo actuar en tiempos de crisis. Cómo afrontar su presencia pública en un momento en el que los recursos son más limitados que nunca.
Esta misma mañana he tenido la ocasión de participar en una (interesante) mesa redonda en la que se debatía algo parecido bajo el título de "Comunicación en tiempos de crisis". Qué hacer para obtener lo mejor en estos tiempos que corren.
En primer lugar, hacer algo en lo que creo a pies juntillas: ocuparnos de las necesidades del consumidor. Ahora más que nunca necesita que seamos claros, directos, sinceros, honestos. Ahora más que nunca necesita que queramos aportarle soluciones, simplemente porque el ambiente no le permite estar para pamplinas. Hay que ser client-centrics. Él, y no nosotros, es el protagonista. Y a él hemos de dirigirnos. ¿Cómo? Muy fácil: a partir del mejor conocimiento. Es momento de invertir en saber (cómo es el cliente, cómo son sus necesidades, cuáles son sus hábitos...) por una vez nustro ombligo no existe. Somos simplemente sirvientes, que significa gentes que están al servicio de.
Me gustaría pensar que la crisis puede -incluso- llegar a ser útil (que sería jodida ya lo sabíamos todos). Útil para llevarnos a la reflexión, a un reposicionamiento de nuestro servicio y de nuestra labor y al convencimiento que las intuiciones son buenas, junto con las corazonadas, si van acompañadas de alguna fuente de conocimiento. Lo que posiblemente sea una buena fórmula para la generación de confianza y, con ella, de seguridad.
Gracias por la invitación a la mesa, Humberto.
domingo, 28 de diciembre de 2008
Ausencia
Mañana no iré a la reunión. Queda dicho. Aquí, en público. Y no creáis que no lo haga por pura rebeldía, porque de la noche a la mañana me haya convencido de que un lunes después de navidad es la mejor excusa para hacer fiesta. No. Nada que ver con eso. No lo voy a hacer porque tengo una tarea mucho más importante que ésa.
Mañana, sabedlo todos, iré a despedir a un amigo y a estar al lado de quienes han quedado sin él. Nada va a ser más importante. Podréis ver en ello el acto de consuelo solidario que tendemos todos a acometer cuando muere alguien que nos es próximo. Nada más lejos. Estaré ahí porque Francesc me importaba, aunque frecuentara poco su compañía. Porque Jordi me importa, aunque hasta ahora no se lo haya dicho nunca, y porque Pili me importa, aunque disienta en muchas ocasiones de lo que dice y piensa. Pero eso justamente es la vida: poder disentir.
No seré yo quien juzgue a nadie. Sobre todo porque precisamente no soy yo nadie para hacerlo, pero sé que alguien importante ha quedado por el camino. Algunas lágrimas así lo demuestran. Unas más esperadas que otras. Pero todas delatoras de una ausencia. Una ausencia importante.
La de la reunión es solamente trabajo.
Mañana, sabedlo todos, iré a despedir a un amigo y a estar al lado de quienes han quedado sin él. Nada va a ser más importante. Podréis ver en ello el acto de consuelo solidario que tendemos todos a acometer cuando muere alguien que nos es próximo. Nada más lejos. Estaré ahí porque Francesc me importaba, aunque frecuentara poco su compañía. Porque Jordi me importa, aunque hasta ahora no se lo haya dicho nunca, y porque Pili me importa, aunque disienta en muchas ocasiones de lo que dice y piensa. Pero eso justamente es la vida: poder disentir.
No seré yo quien juzgue a nadie. Sobre todo porque precisamente no soy yo nadie para hacerlo, pero sé que alguien importante ha quedado por el camino. Algunas lágrimas así lo demuestran. Unas más esperadas que otras. Pero todas delatoras de una ausencia. Una ausencia importante.
La de la reunión es solamente trabajo.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Acuerdos
¿Qué tendrá la farándula que tan interesado está por ella el sector publicitario?
En poco más de un mes un renacido Luis Casadevall y una no decaída *S,C,P,F han comunicado sus acuerdos con miembros del mundo del espectáculo: Casadevall con Jesús Quintero (ya sé que se trata de un periodista, pero no me negarán que su actual proyecto –el teatro Quintero, en Sevilla- está más próximo de la cultura en sus más variadas expresiones que del periodismo estricto); y *S,C,P,F con El Terrat.
Cuentan, y no paran, de afirmar que se trata de una forma de poder acceder a nuevas maneras de comunicar, a nuevos públicos para sus marcas, a nuevos protagonistas para sus historias. Innovación. Proactividad ante el tiempo que se nos avecina. Vista de lince… Puede que sea así. Pero no me cuadra.
No me cuadra con lo que me cuentan mis hijos. Con la forma de actuación de los públicos emergentes de verdad. Los que en este momento ya solamente miran un par de horas a la semana la TV, aun a pesar de estar al cabo de la calle de las series más novedosas, de ,os formatos más rompedores. Los que conocen a la perfección la actualidad y todos sus recovecos sin haberse ensuciado los dedos con la tinta de los periódicos desde que descubrieron las potencialidades de un ratón (mouse, en inglés). La innovación de verdad es pensar en lo que los antiguos como yo seguimos llamando los nuevos medios.
Contenidos en internet. Información para los móviles. Comunidades de intereses. Participación en la construcción de la información y de la opinión colectiva. Entretenimiento digital. Infortainment.
¿Innovación?¿Apuesta? A ver si va a ser solamente comercio…
En poco más de un mes un renacido Luis Casadevall y una no decaída *S,C,P,F han comunicado sus acuerdos con miembros del mundo del espectáculo: Casadevall con Jesús Quintero (ya sé que se trata de un periodista, pero no me negarán que su actual proyecto –el teatro Quintero, en Sevilla- está más próximo de la cultura en sus más variadas expresiones que del periodismo estricto); y *S,C,P,F con El Terrat.
Cuentan, y no paran, de afirmar que se trata de una forma de poder acceder a nuevas maneras de comunicar, a nuevos públicos para sus marcas, a nuevos protagonistas para sus historias. Innovación. Proactividad ante el tiempo que se nos avecina. Vista de lince… Puede que sea así. Pero no me cuadra.
No me cuadra con lo que me cuentan mis hijos. Con la forma de actuación de los públicos emergentes de verdad. Los que en este momento ya solamente miran un par de horas a la semana la TV, aun a pesar de estar al cabo de la calle de las series más novedosas, de ,os formatos más rompedores. Los que conocen a la perfección la actualidad y todos sus recovecos sin haberse ensuciado los dedos con la tinta de los periódicos desde que descubrieron las potencialidades de un ratón (mouse, en inglés). La innovación de verdad es pensar en lo que los antiguos como yo seguimos llamando los nuevos medios.
Contenidos en internet. Información para los móviles. Comunidades de intereses. Participación en la construcción de la información y de la opinión colectiva. Entretenimiento digital. Infortainment.
¿Innovación?¿Apuesta? A ver si va a ser solamente comercio…
lunes, 8 de diciembre de 2008
Brand haiku
Even when we find a bottle
in the middle of the sea,
the first thing that we are interested on
is not its content,
but its label
in the middle of the sea,
the first thing that we are interested on
is not its content,
but its label
jueves, 4 de diciembre de 2008
Plano
Cuando, de forma muy coloquial, decimos de algo o alguien que su encefalograma es plano no nos referimos, como es de suponer, a la actividad eléctrica de sus neuronas, sino más bien al resultado final de esta (in)actividad. Se trata simplemente de un símil. No obstante a veces éste toma cuerpo y se materializa en forma del producto más inesperado.
El caso que me ocupa hoy es una de las más recientes incorporaciones a la parrilla tardonocturna de TV3: L’hora Q. El programa, falsamente coral, no deja de ser una propuesta de informativo distinta. Lo que ignoro es distinta de qué. ¿Distinta por la disonancia entre la puesta en escena y su horario? ¿Distinta por un esquema a medio camino entre el informativo y el magazín?¿Distinta por hacer cohabitar periodistas añejos (a pesar de la edad) con otros principiantes (a pesar de la experiencia)?¿O simplemente distinta por evitar a toda costa parecerse al modelo al que tanta personalidad imprimió la actual directora de la cadena?
Un modelo distinto que, por ahora, no logra hacerse un hueco en la mente de los consumidores de TV. Y no hablamos de cifras. Creo que, a estas alturas de partido, juzgar un producto televisivo solamente por su audiencia, su share u otros aditamentos cuantitativos es casi obsoleto.
De lo que hablamos es del poder de convocatoria, hablamos de la reacción del público ante lo que se le ofrece. Y esa es en muchas ocasiones inexistente. Empieza el programa, se desarrolla, termina y aquí no ha pasado nada. Unos cuantos espectadores frente a la pantalla y ninguno más. Anoche no logró convocar a más público ni en el corte publicitario de otras cadenas. Se lo quedó Buenafuente. Y eso es un síntoma grave. Cuando no se es alternativa ni en los descansos del resto es que el interés es realmente bajo. De ahí el perfil de la curva: plano. Sin altibajos, sin cambios, sin vida. Sin la electricidad necesaria. Con las neuronas dormidas. Será por la hora. Por la hora Q concretamente.
El caso que me ocupa hoy es una de las más recientes incorporaciones a la parrilla tardonocturna de TV3: L’hora Q. El programa, falsamente coral, no deja de ser una propuesta de informativo distinta. Lo que ignoro es distinta de qué. ¿Distinta por la disonancia entre la puesta en escena y su horario? ¿Distinta por un esquema a medio camino entre el informativo y el magazín?¿Distinta por hacer cohabitar periodistas añejos (a pesar de la edad) con otros principiantes (a pesar de la experiencia)?¿O simplemente distinta por evitar a toda costa parecerse al modelo al que tanta personalidad imprimió la actual directora de la cadena?
Un modelo distinto que, por ahora, no logra hacerse un hueco en la mente de los consumidores de TV. Y no hablamos de cifras. Creo que, a estas alturas de partido, juzgar un producto televisivo solamente por su audiencia, su share u otros aditamentos cuantitativos es casi obsoleto.
De lo que hablamos es del poder de convocatoria, hablamos de la reacción del público ante lo que se le ofrece. Y esa es en muchas ocasiones inexistente. Empieza el programa, se desarrolla, termina y aquí no ha pasado nada. Unos cuantos espectadores frente a la pantalla y ninguno más. Anoche no logró convocar a más público ni en el corte publicitario de otras cadenas. Se lo quedó Buenafuente. Y eso es un síntoma grave. Cuando no se es alternativa ni en los descansos del resto es que el interés es realmente bajo. De ahí el perfil de la curva: plano. Sin altibajos, sin cambios, sin vida. Sin la electricidad necesaria. Con las neuronas dormidas. Será por la hora. Por la hora Q concretamente.
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