domingo, 28 de diciembre de 2008
Ausencia
Mañana, sabedlo todos, iré a despedir a un amigo y a estar al lado de quienes han quedado sin él. Nada va a ser más importante. Podréis ver en ello el acto de consuelo solidario que tendemos todos a acometer cuando muere alguien que nos es próximo. Nada más lejos. Estaré ahí porque Francesc me importaba, aunque frecuentara poco su compañía. Porque Jordi me importa, aunque hasta ahora no se lo haya dicho nunca, y porque Pili me importa, aunque disienta en muchas ocasiones de lo que dice y piensa. Pero eso justamente es la vida: poder disentir.
No seré yo quien juzgue a nadie. Sobre todo porque precisamente no soy yo nadie para hacerlo, pero sé que alguien importante ha quedado por el camino. Algunas lágrimas así lo demuestran. Unas más esperadas que otras. Pero todas delatoras de una ausencia. Una ausencia importante.
La de la reunión es solamente trabajo.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Acuerdos
En poco más de un mes un renacido Luis Casadevall y una no decaída *S,C,P,F han comunicado sus acuerdos con miembros del mundo del espectáculo: Casadevall con Jesús Quintero (ya sé que se trata de un periodista, pero no me negarán que su actual proyecto –el teatro Quintero, en Sevilla- está más próximo de la cultura en sus más variadas expresiones que del periodismo estricto); y *S,C,P,F con El Terrat.
Cuentan, y no paran, de afirmar que se trata de una forma de poder acceder a nuevas maneras de comunicar, a nuevos públicos para sus marcas, a nuevos protagonistas para sus historias. Innovación. Proactividad ante el tiempo que se nos avecina. Vista de lince… Puede que sea así. Pero no me cuadra.
No me cuadra con lo que me cuentan mis hijos. Con la forma de actuación de los públicos emergentes de verdad. Los que en este momento ya solamente miran un par de horas a la semana la TV, aun a pesar de estar al cabo de la calle de las series más novedosas, de ,os formatos más rompedores. Los que conocen a la perfección la actualidad y todos sus recovecos sin haberse ensuciado los dedos con la tinta de los periódicos desde que descubrieron las potencialidades de un ratón (mouse, en inglés). La innovación de verdad es pensar en lo que los antiguos como yo seguimos llamando los nuevos medios.
Contenidos en internet. Información para los móviles. Comunidades de intereses. Participación en la construcción de la información y de la opinión colectiva. Entretenimiento digital. Infortainment.
¿Innovación?¿Apuesta? A ver si va a ser solamente comercio…
lunes, 8 de diciembre de 2008
Brand haiku
in the middle of the sea,
the first thing that we are interested on
is not its content,
but its label
jueves, 4 de diciembre de 2008
Plano
El caso que me ocupa hoy es una de las más recientes incorporaciones a la parrilla tardonocturna de TV3: L’hora Q. El programa, falsamente coral, no deja de ser una propuesta de informativo distinta. Lo que ignoro es distinta de qué. ¿Distinta por la disonancia entre la puesta en escena y su horario? ¿Distinta por un esquema a medio camino entre el informativo y el magazín?¿Distinta por hacer cohabitar periodistas añejos (a pesar de la edad) con otros principiantes (a pesar de la experiencia)?¿O simplemente distinta por evitar a toda costa parecerse al modelo al que tanta personalidad imprimió la actual directora de la cadena?
Un modelo distinto que, por ahora, no logra hacerse un hueco en la mente de los consumidores de TV. Y no hablamos de cifras. Creo que, a estas alturas de partido, juzgar un producto televisivo solamente por su audiencia, su share u otros aditamentos cuantitativos es casi obsoleto.
De lo que hablamos es del poder de convocatoria, hablamos de la reacción del público ante lo que se le ofrece. Y esa es en muchas ocasiones inexistente. Empieza el programa, se desarrolla, termina y aquí no ha pasado nada. Unos cuantos espectadores frente a la pantalla y ninguno más. Anoche no logró convocar a más público ni en el corte publicitario de otras cadenas. Se lo quedó Buenafuente. Y eso es un síntoma grave. Cuando no se es alternativa ni en los descansos del resto es que el interés es realmente bajo. De ahí el perfil de la curva: plano. Sin altibajos, sin cambios, sin vida. Sin la electricidad necesaria. Con las neuronas dormidas. Será por la hora. Por la hora Q concretamente.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Sin miedo
La cosa venía a cuento de una conversación acerca de las posibilidades de cocinar platos más o menos apetecibles con un presupuesto reducido (“cocina de crisis”, otro gran acierto) y la invitada, de la que lamento no recordar su nombre, afirmaba poder cocinar un menú navideño con menos de seis euros (postre incluido, faltaría más). Tampoco recuerdo exactamente los manjares que proponía, pero sí recuerdo que además ha lamentado no poder ofrecer esta misma tarde la oportunidad a Gemma de catar uno de esos platos radiofónicamente más que sugerentes. Esto es arrojo. Esto es creatividad. Esto es confianza en las posibilidades de uno mismo. ¿Quién dijo miedo?
Demasiadas veces nos quejamos de los pocos recursos de que disponemos para la ejecución de nuestros maravillosos planes, de nuestras mejores estrategias: ¡lo que podríamos hacer si tuviéramos el presupuesto adecuado! Oyendo cosas como la que traigo a colación, creo a veces que nos hemos adocenado. Que no somos capaces de recomendar si no es disponiendo de grandes cifras, que siempre nos parecen pequeñas.
Hace una semana, en la entrega de los Premios a la Eficacia en Comunicación (los Efis), se elogiaba y premiaba a más de una campaña por haber logrado triunfar con poco presupuesto. ¿Poco? ¿Cuánto es poco? ¿A partir de cuánto ponemos la máquina a funcionar? No seré yo quien ponga la cifra, pero me temo que todavía no sabemos a ciencia cierta qué es poco presupuesto.
Habrá que ir tomando medidas. Habrá que irse acostumbrando a hablar con otros números. Sin temor. Con alternativas. Porque aparentemente somos nosotros los que hemos de ser capaces de aportar soluciones en la actual coyuntura, y no estaría bien no poder hacerlo. Sería doblegarse a la situación. Sería como estar en la cárcel cagaítos de miedo.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
¿Seguro?

El pie de foto que publica El País en su edición digital (www.elpais.es) parece muy explícito: “Obama y Joe Biden celebraron su triunfo junto a miles de seguidores en Chicago”. Está claro que sobran motivos. Hacer historia es lo que tiene y, en este caso, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que Obama lo ha hecho.
Lo que no es tan claro es que la foto confirme el término “celebración”. Creo que por primera vez a lo largo de la (casi eterna) campaña veo una foto del candidato demócrata en la que no está sonriente, complacido, seductor. Será el cansancio, serán los nervios, será la emoción. Será.
Lo que me parece cierto es que la expresión de Obama expresa muchos sentimientos, pero no el de celebración. No es el caso de Joe Biden, al que se ve tranquilo, con cara de haber hecho los deberes. Su jefe de filas mira lejos, casi a un punto en el infinito. Piensa, más que mira. ¿En qué? A ver si va a ser que antes de ejercer ya se le está poniendo cara de presidente. A ver si vamos a cambiar el sueño americano por la realidad de la Casa Blanca antes de ser su inquilino.
Obama ha conseguido lo que muchos otros no habían hecho: crear ilusión, implicación, (una cierta) confianza en el futuro que él apunta, sensación de que mucho –no todo– es posible. Que no se trunque a la primera de cambio. Que solo sea cansancio. Que el miedo o el hastío tarden en llegar. Que sólo sea una mala lectura mía de una foto. Que así sea.
Sant Joan Despí, USA
Ahí van: vivimos en una aldea global. La crisis ha condicionado sobremanera la atención hacia las elecciones norteamericanas, La televisión ya no es lo que era. Los medios se están atomizando. El color negro está de moda. Palin no ha hecho ningún favor a McCain... Creo que ya son suficientes.
A lo que vamos.
Acabo de ver cómo funcionó anoche la audiencia en televisión (confieso que la lectura que voy a hacer es desde Barcelona y, por tanto, desde un área con algunas particularidades en el consumo de medios). Precisamente por ello tiene sentido –si lo tiene– el comentario que va a continuación. Anoche la televisión española (no TVE, que es otra cosa) se volcó en mayor o menor medida en dar cumplida información de la evolución de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Por algo será. El caso es que hubo más de uno y más de dos programas especiales. No obstante quiero poner mi atención en dos de ellos: el de TVE y el de TV3. Dos cadenas públicas y, por tanto, con una función de servicio que tiene que ir un poco más allá del mero entretenimiento.
En este contexto, ambas contaron con destacados profesionales (otro tópico que se me había traspapelado) desplazados al lugar de los hechos para informar en riguroso directo sobre el terreno (algo que se hace palpable en muchas ocasiones a la vista de que casi nunca se dispone de los socorridos teleprompters desde los que leer la noticia).
No es cuestión de establecer la comparación en términos bélicos, pero es cierto que la batalla la ganó a todas luces TV3. ¿Anecdótico? Más bien, sintomático.
Si tenemos en cuenta la evolución del comportamiento de la audiencia en la TV autonómica catalana a lo largo de estos dos últimos meses podremos comprobar como ésta se ha vuelto a hacer no un hueco sino un sitial en el ámbito de la información. El público percibe que en el mundo pasan cosas de las que precisa estar informado y, a renglón seguido, busca quien puede servirle ,mejor la información. En quien puede depositar su (in)tranquilidad. Y toma decisiones. Estas decisiones han llevado a TV3 a ocupar de nuevo el liderazgo en los informativos.
Algunos podrán argumentar el carácter “casolà” (casero) de la decisión. No obstante, la realidad lo desmiente. No solamente es un problema de proximidad, sino de confianza. Las elecciones norteamericanas nos pillan (geográficamente) lejos. No son ni el suceso de Castelldefels, ni la noticia de Ripoll. Se trata de información con mayúsculas.
Si en las grandes ocasiones el público opta por la cadena catalana es que el pulso está ganado. Soy consciente de que ello no se puede considerar un hecho de última hora, una novedad, pero también lo soy de que triplicar en términos de share (de 4% en TVE a 12% en TV3) no puede ser considerada una cuestión menor.
TV3 se ha puesto las pilas, y el público responde. El cambio de tendencia se asienta por segundo mes consecutivo. Yes, you can.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Palabras
Posiblemente no hubiera reparado en ello ayer de no haber sido por una noticia aparecida en diversos medios de comunicación en la que se hacía referencia a la aparición del último libro de Pilar Urbano cuyo contenido expone una serie de conversaciones de S.M. (que no falten las siglas) la Reina acerca de los más diversos temas. Una especie de confesión regia.
A uno, que es como es y más si dispone de un rato de asueto aparente como es un viaje BCN-MAD, no se le ocurrió otra cosa que leer lo que decía la noticia e, involuntariamente, reparar en que las palabras (casi) nunca son gratuitas. En la noticia se decía que la Reina (S.M.) entre otras cosas, había expresado su opinión acerca de muchos temas (Obama, matrimonios gay –“no estoy en contra, pero que no le llamen matrimonio” venía a decir– eutanasia, aborto…) Muchos temas que, lógicamente generaron respuesta. No obstante no son estos a los que quiero referirme, aunque es evidente que la Confesante tenía claro el valor de las palabras, vista la petición que hacía con referencia a la cosa matrimonial.
En un pasaje de la noticia, el periodista hacía referencia a otras palabras que había pronunciado no la Reina (S.M.), sino su Marido (S.M.) el Rey. El texto contaba cómo –siempre según el periodista, según Pila Urbano y según S.M. – en una ocasión el Rey de Marruecos había invitado a S.M. el Rey de España a visitar Ceuta y/o Melilla con la promesa de darle un recibimiento caluroso como él merece, a lo que la respuesta fue (aproximadamente) “Cómo me vas a dar la bienvenida a una tierra que es mía”.
¿”Mía”? Aquí es donde el nombre hace la cosa. Aquí es donde la comunicación real se hace patente. Mía expresa posesión. A todas luces es una forma de expresar que algo no “nos” pertenece, sino que “me” pertenece. Y también a todas luces, no es lo mismo “mía” que “nuestra”. Cuando hablamos, y más si nuestra responsabilidad es la de ejercer de máxima autoridad de un país (casi) nunca decimos otra cosa que no sea lo que queremos. Menos si se trata de un espacio en el que se ha ejercido el derecho de lectura y de rectificación. Un territorio nuestro es un proyecto en común. Un territorio mío es un cortijo a nombre propio.
Las palabras no son sumas de letras. Son contenidos andantes que, una vez puestos en circulación, difícilmente pueden ser detenidos.
jueves, 16 de octubre de 2008
CABREO
A partir de ese momento se trazó una estrategia que pasaba no solamente por conseguir una mayor visibilidad para el público general, sino además conseguirla con un determinado posicionamiento (los más atentos se habrán percatado ya de que la palabra “local” solamente ha aparecido una vez en lo que llevamos de texto).
Entre otras muchas actividades e iniciativas se diseñó un evento que queríamos que representara con fidelidad el posicionamiento que pretendían los medios pertenecientes a la XAL, centrado en dos grandes características: la aportación de valor añadido, y la huida de una del localismo a ultranza, que cambiábamos por proximidad. Un término menos unido a la geografía y más a la sensibilidad. El evento de referencia recibió el nombre de NEXT y nació bajo el formato de una jornada dedicada a la reflexión y el debate a travñes de la combinación de ponencias y mesas redondas protagonizadas por especialistas en la materia de debate. Una materia siempre de interés, con mayor proyección a futuro más que a presente, con la colaboración de profesionales de todo el mundo. Tanto la XAL como la propia Diputación lo entendieron, lo compartieron y lo impulsaron y ahora hace algo más de un año se celebró –con éxito de crítica- NEXT #1. Por primera vez una red de medios locales era capaz de reunir en España ponentes pertenecientes a entidades y empresas del nivel de gente procedente de diversas partes del mundo Current TV, PBS, Pay TV, Vodafone, Guerrilla….para que nos hablaran de hacia dónde se dirigía el mundo de lo audiovisual. Estuvimos acompañados de los mejores profesionales, y ello que nos impulsó a plantearnos la celebración de la segunda edición.
NEXT #2 se va a celebrar el lunes 20 de octubre en Barcelona (www.next.cat) y se va a celebrar con la colaboración otra vez de profesionales de la más diversa procedencia para hablar esta vez del futuro que nos espera en el ámbito de la información. Contaremos con gente perteneciente a Sky News, ARD, International center for Journalists o la Universidad de Navarra y, por primera vez en España, además, con la presencia de Al Jazeera en una de las mesas redondas. O no.
Hoy nos han comunicado que no van a asistir. Después de meses de trabajo, tres días antes han surgido problemas insalvables que impiden su presencia.
Mierda. Hay cosas que me sacan de quicio.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Un placer
Hoy, gracias a una actuación profesional compartida (hay que ver, nunca había escrito “concurso” con tantas letras) he tenido la ocasión de aplicarme el cuento. De ser consciente una vez más de lo importante que puede llegar a ser compartir no solamente buen hacer profesional, sino también pasión por el trabajo hecho. El escenario era muy simple: una sala de reuniones con vistas al mar. Una pantalla enorme de televisión. Once personas alrededor de ella, y mucho talento. Tanto en una parte de la mesa, como en la otra. Tanto en quien era receptor de la propuesta, como en quien era proponedor.
Hilvanar. Este tendría que ser el verbo a emplear para describir la acción que ha tenido lugar. Fluir. Lo que ha ido sucediendo a lo largo de casi dos horas. Un auténtico ejercicio de comunicación: la que se ha propuesto y la que se ha producido, paella incluida.
Gracias Xavi, Juan, Emilio, Xavi, y Antonio por haber podido compartir pantalla, mesa y mantel. Un auténtico placer.
martes, 16 de septiembre de 2008
De vuelta
Intenciones al margen, a lo largo de estos últimos días he podido comprobar lo difícil que es dar instrucciones concretas y, lo que es todavía más difícil, lo dificultoso que resulta seguirlas cuando uno es el destinatario. ¿Una cuestión sin relación con el eje de este sitio? No. El fenómeno que apunto no es otra cosa que un mal cierre del circuito de comunicación. ¿Cuáles son las causas? ¿Problemas en el lanzamiento del mensaje? ¿Una mala selección de las vías elegidas para hacerlo llegar a nuestro destinatario? ¿Una suma de ambas?
No creo en los efectos sin causa, por lo que estoy convencido de que cuando esto ocurre es porque hay motivo. Y tampoco creo en las casualidades: las cosas no ocurren porque sí. ¿Hemos de presuponer, por tanto, que cuando el proceso de comunicación falla es porque alguien no hace bien su labor? Posiblemente. Unas veces por desidia, otras por un exceso de confianza, las más por conformismo. El caso es que los unos por los otros… el mensaje sin surtir su efecto. Y no estamos hablando de cuestiones baladís. Son numerosos los mensajes, las instrucciones que quedan constantemente en el aire, pendientes, mal resueltas. Son innumerables las repeticiones de acción a que nos vemos sometidos por no cerrar a tiempo y en condiciones el circuito de comunicación. Miles de ocasiones desperdiciadas, miles de horas derrochadas. ¿Introducimos el factor coste? No. Para qué si ya sabemos que eso tiene una traslación directa a la cuenta de resultados (me da lo mismo si se tratad del ámbito profesional que si hablamos del personal).
Fijémonos un poco más. Detengámonos un momento en mirar, pensar, decidir y comunicar lo que queremos que se haga. Todo va a ser mucho más fluido. Y de paso va a costar menos. Pero por otra parte, detengámonos, pensemos y comprendamos qué es exactamente lo que nos quieren decir. Seguramente nos ahorraremos un montón de preguntas, muchas aclaraciones inútiles y, sobre todo, mucha pasta.
martes, 2 de septiembre de 2008
Cerrar el círculo
Posiblemente sea entonces, o justo antes, o tal vez momentos después, cuando uno puede tomar conciencia de lo que significa para un creador de mensajes (en cualquiera de los ámbitos implicados en ello) poder constatar que el que ha salido de su mano -iba a decir de su pluma, pero me ha parecido excesivamente cursi- ha llegado a quien estaba dirigido. Ha completado el círculo previsto para él. No se trata de creatividad. No es solamente una buena gestión de los canales a través de los que distribuirlo. No es una cuestión de más o menos recuerdo. Ni tan siquiera de relevancia generada para el producto, servicio o lo que sea. Tiene un punto de magia. De descontrol. Tiene todo el atractivo de lo que no está en toda su dimensión en nuestras manos. De lo que, además de depender de nuestro buen hacer, está en función de un buen aceptar por parte de un tercero. A ver si va a ser verdad que esto es un oficio y que en él no todo es ni puede ser ciencia.
jueves, 28 de agosto de 2008
Dudas
Posiblemente sean todas ellas preguntas ya respondidas por muchos o, simplemente, con muchas respuestas e interpretaciones posibles, no obstante creo que sólo una me satisface: sin estrategia es posible construir grandes piezas (a la vista está), pero es mucho más difícil construir grandes planteamientos que den respuesta a grandes necesidades. Lo he declarado en público y en privado desde hace ya mucho tiempo: prefiero actuar bajo la fórmula CCC (Con Conocimiento de Causa) que con la fórmula APH (A Puto Huevo).
Llámeseme clásico o incluso periclitado si se quiere, pero es lo que tiene creer en algo: se acaba declarando.
La comunicación, aun la de menor rango, responde a la voluntad de establecer una determinada relación entre dos elementos, sean éstos los que se quieran. Una relación y no otra. Algo que responde a una determinada voluntad y no a otra. Algo que persigue un determinado efecto y no otro. Algo, por tanto, que tiene que estar sujeto a un determinado objetivo y no a otro. ¿Es esto la negación de la espontaneidad? No. Es el reconocimiento de que la comunicación es proactiva y la espontaneidad puede ser tremendamente reactiva: a un impulso, a una situación, a una provocación… A veces la naturalidad puede ser simplemente ignorancia.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Septiembre
A través de sus dibujos he podido constatar con qué contundencia se puede hablar sin tener que mediar palabra alguna. Silencio, se habla. Con qué sencillez transmite aquello que quiere transmitir y con que fuerza comunica la idea central que le bulle. Alguien muy próximo a mí me dijo una vez que los mejores spots eran aquellos que, sin necesidad de tener la voz puesta, eran capaces de transmitir, de comunicar aquello para lo que habían estado creados. Supongamos que ello es verdad. Supongamos que con la imagen nos basta.
Si es así Banksy es uno de los mejores comunicadores a los que podemos acceder. Directo, claro, transgresor, enigmátco a veces, potenciador de la obra en contraposición al culto a su creador, dominio del escenario, utilización precisa de los medios.
Comunicación en estado puro. Aunque la expresión sea tremendamente manida.